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#FinDe: Merkavá… Hummusiya & Jerusalem Kitchen

#FinDe: Merkavá… Hummusiya & Jerusalem Kitchen
8 diciembre, 2017 admin

Por: Catalina Romero

No hay mejor excusa para una persona que seguir celebrando su cumpleaños, así sea durante una semana, un mes, o el tiempo que sea “debido” para compensar los momentos que no se vivieron con alguien más en ese día especial. Para mí, como se han podido dar cuenta, se trató de celebrar con una comida Gourmet memorable, y siempre en un lugar espectacular.

Afortunadamente cuento con varios amigos conocedores de la buena cocina y las recetas más exóticas que Ciudad de México tiene por ofrecer. Esta vez, después de casi dos semanas de que cumplí años, seguí celebrando en el restaurante Merkavá, de La Condesa. Debo confesar que nunca había escuchado nada acerca del restaurante y después me fui a enterar que es uno de los muchísimos proyectos que hoy se encuentran en el portafolio del reconocido chef Daniel Ovadía.

Como era de esperarse, la experiencia gastronómica fue todo menos decepcionante. Comenzamos la noche con un Rosé, recomendado por una de las personas que nos atendió; hoy puedo decir que es uno de los mejores licores que he probado.

Después, ordenamos el clásico Hummus de la casa, pero para darle un twist a las órdenes de siempre lo pedimos con aguacate y especias. Ciertamente un punto a favor, y un platillo espectacular.

Continuamos con el Salatim, una gran selección que puedes hacer de entre siete o catorce platillos. Para no excedernos en comida pedimos solo cuatro, entre los cuales estaban el clásico Tabule (receta que probé por primera vez esa noche), la Ensalada de Lentejas y el Jocoque con Calabacitas. El Salatim se acompaña o se sirve con pan árabe caliente, y con el vino o bebida de tu elección.

Foto vía: Merkavá Hummusiya & Jerusalem Kitchen

Para el plato fuerte (y sí, éramos conscientes de la cantidad que estábamos ordenando) pedimos el platillo del Kibbe Crudo y el Chamorro de Cordero. La forma en que sirven los platillos parece una estrategia de galería; son lienzos y obras de arte.

Entre risas y continuando con la botella de vino, ya concluía la noche. Y como nunca puedo dejar atrás, llegó la hora de ordenar el postre. Pedimos Té Marroquí para acompañar el platillo final, el cual debo aclarar es todo un ritual y un encanto instantáneo. Sirven, en una bandeja de plata, una tetera de plata con infusión de té verde, y en otros dos bowls de cristal, pétalos secos de rosa, hojas de menta y semillas de cardamomo. Primero esperan a que la infusión del té verde quede lista, después dejan que se oxigene y enseguida agregan los demás ingredientes.

En lugar de servir el té en las tazas tradicionales, se sirven en pequeños vasos de vidrio de colores, en homenaje a la cultura y tradición del té en los países del medio oriente y aledaños.

El postre fue un Dulce de Leche que tenía el aspecto de una gelatina de frutos rojos con un toque de especias. Debo decir que no fue mi favorito, pero definitivamente una opción exótica y fuera de lo común.

A la semana siguiente llegué a contar a unas amigas acerca del Merkavá y descubrí que aquella noche corrí con la suerte de conseguir mesa, ya que es de los lugares más concurridos y reconocidos de la colonia. Es decir, les recomiendo hacer reservaciones con tiempo y asistir con una buena compañía. Vale la pena regresar y dejarse guiar por los verdaderos expertos que trabajan en este increíble lugar.

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